1ª parte: Reparación de estructuras de hormigón afectadas por carbonatación

En este post de la saga, explicaremos la intervención que se realizó con hidrodemolición en el Puerto de Almería. Se verá pues, el antes y el después.

Puerto de Almería

Tras las visitas realizadas para ver el estado de cómo se encontraba el puerto, vemos que éste se encuentra afectado por diversas patologías propias de ambientes marinos, tales como carbonatación. 

Es de destacar que la corrosión de armaduras se produjo de manera desigual en los diferentes elementos estructurales. Así, la zona de los muros normalmente sumergida, presentaba menor daño por corrosión de las armaduras, gracias a la baja aportación de oxigeno en el proceso de corrosión de los armados, en cambio la parte superior de los muros presentaban mayor deterioro, ya que recibían directamente la niebla salina producida por la turbulencia que se produce en el agua.
Esta condición de alta humedad y los procesos de humedad-secado, originaron un aceleramiento en la corrosión en los armados.
La superficie, por tanto, a regenerar son los cajones de hormigón. Se trataron las zonas indicadas por los Técnicos, consistentes en ambos lados del carril por el que se deslizan dos impresionantes grúas descargadoras y la zona de juntas entre cajones.

En los trabajos de conservación y ampliación estructural, debemos procurar en todo momento no causar daños indeseables sobre la estructura (fisuras, separaciones hormigón-barra, cortes en acero, etc) que puedan ser el origen de patologías futuras, que aceleren su envejecimiento o incluso la lleven a la ruina prematuramente.
La hidrodemolición emplea un chorro de agua a alta presión que penetra en el entramado poroso del hormigón generando una alta tensión interna que, aunque se pierda de forma rápida, provoca en la zona más cercana a la superficie estallidos de pequeñas partículas.
La hidrodemolición demuestra una de sus principales ventajas, la selectividad, ya que una vez calibrados los equipos, logramos extraer todo el hormigón débil o enfermo. Otra de las ventajas que aportó este sistema fue su rapidez, pudiéndose realizar los trabajos en apenas 3 semanas.

Una vez limpia la superficie, observamos la gran calidad del trabajo obtenido, pues tenemos: una superficie muy rugosa, sin fisuraciones, exenta de partículas sueltas, firme y sana. En resumen, un trabajo rápido y de alta calidad que nos ofrece un soporte excelente para recibir cualquier sistema de reparación.

Si quieres saber más de todas las aplicaciones que tiene esta técnica puedes encontrarlo en www.hidrodemolicion.es


El equipo de HIDRODEMOLICIÓN

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