Report 8: Deconstrucción del edificio WINDSOR

El edificio Windsor representaba el octavo edificio más alto de Madrid, el cual comenzó a construirse en 1975 finalizando 4 años después (1979).
Tras el incendio provocado en dicho edificio y quedarse en el esqueleto, la mayor preocupación era el riesgo de derrumbe del edificio. Sin embargo, lclave de que la torre hubiese resistido fue porque toda la parte interior estaba hecha con hormigón armado, y el núcleo era una caja que "ataba todo el edificio"

El hormigón es el material de construcción que presenta una mayor resistencia ante los efectos de fuego, ya que ofrece protección y seguridad para las personas, las propiedades y el medio ambiente.


Según un estudio realizado por la IECA, se observó que la temperatura alcanzada en el interior del hormigón fue de 500 ºC a una distancia entre 2,5 y 5 cm de la superficie expuesta al fuego. Este resultado confirma la severidad del incendio en la Torre Windsor y la buena actuación de las secciones de  hormigón conforme a los estándares de diseño y seguridad frente al fuego de las estructuras de hormigón.

Asimismo se ha podido constatar cómo en condiciones de fuego severas una estructura de hormigón garantiza una resistencia del edificio que evita su colapso, ya que de estos ensayos se ha podido inferir que la estructura de hormigón estuvo sometida a temperaturas en el entorno de los 1000º C. Ver post sobre la acción del fuego en el hormigón

Ante la imposibilidad de una voladura controlada, ya que abajo hay aparcamientos y subterráneos que harían peligrar la estructura del complejo Azca, se optó por desmontarlo con grúas con ayuda de la técnica de la hidrodemolición.

A continuación se puede ver el report de nuestra intervención en un edificio tan importante como era el edificio Windsor.
Si quieres saber más de todas las aplicaciones que tiene esta técnica puedes encontrarlo en www.hidrodemolicion.es


El equipo de HIDRODEMOLICIÓN

Reparación subacuática sobre pilotes

1. Introducción
Las nuevas exigencias de intermodalidad para ampliar las alternativas de transporte y la demanda de mejores servicios hacen que se construyan o se rehabiliten infraestructuras marítimas. Gran parte de las obras marítimas se realizan en las zonas portuarias: construcción de muelles y diques, inspección y reparación de los ya construidos, dragados…
Un gran número de estructuras de las regiones costeras son soportadas sobre pilotes, comúnmente hechos de hormigón o madera.

Con los años, las estructuras cuyos cimientos tienen contacto directo con el medio marino están sometidas a todo tipo de afectaciones debido a la severidad del entorno debido al agua del mar, humedades y temperaturas altas, los ciclos seco/mojado, etc. Las condiciones más severas son encontradas en zonas de carrera de mareas, donde se abarca la porción del pilote entre los niveles de marea alta y baja. La alta concentración de iones cloruro le permite al agua de mar penetrar y alcanzar al acero aunque el hormigón sea de alta calidad.
Debido a que la armadura afectada por la corrosión ocupa un volumen mayor, éste causa esfuerzos de tensión en el hormigón que exceden por mucho la resistencia de tensión del hormigón, dando lugar a agrietamientos y la aparición de fisuras.
Estas condiciones pueden llevar a que los pilotes pierdan su capacidad estructural para las que fueron diseñadas y pongan en riesgo la integridad de la estructura, ya que el recubrimiento pasivo que normalmente protege el acero se destruye haciendo inevitable la corrosión de la armadura, siendo necesaria su rehabilitación y su refuerzo.


También cabe recordar que los elementos estructurales expuestos directamente al mar presentan materia orgánica adherida que debe ser eliminada en su totalidad.

2. Reparación
Cuando se repara hormigón bajo el agua, es esencial valorar el alcance de los desperfectos antes de decidir el método de reparación. Este tipo de reparaciones debe realizarse al detalle, pues las circunstancias de trabajo dificultan las labores de más de ocho horas seguidas debido a las condiciones de marea y temporal.

En principio, los trabajos de mejora se realizan de la misma manera que en tierra, es decir, el hormigón dañado es eliminado para preparar el soporte y las armaduras oxidadas se sanean con chorro de arena o de agua a alta presión o si dichas armaduras han perdido mucha sección, restituirlas por otras.


Al igual que en las reparaciones en la superficie, la reparación bajo el mar pretende devolver las propiedades técnicas correspondientes, pero en este caso generalmente se procede a un aumento del área en la sección transversal del elemento.


Ahora bien, ¿cómo se repara esto? En el caso de contar con pilotes de profundidad considerable, el trabajo normalmente se encarga a buzos expertos dotados de equipos especiales. Sin embargo, la vertiente profesional del buceo comporta riesgos considerables, no sólo por el medio en el cual se desarrolla la actividad (presión del medio acuático superior a la de la superficie, agua a baja temperatura, presencia de fauna salvaje, etc), sino también por los trabajos realizados dentro del agua (soldadura, montaje, etc), con la consiguiente restricción de tiempo efectivo de trabajo por buceador y día, ya que la descompresión a esas profundidades aumentan rápidamente con el tiempo en el fondo.
A todo esto hay que añadir el trabajo lento y penoso al que se enfrentan los buzos. La dificultad que entraña la reparación de los pilotes de hormigón es la propia eliminación del hormigón para poder ser hormigonado de nuevo, ya que al eliminar dicho hormigón se crea una neblina alrededor del tajo impidiendo al buzo ver correctamente.

Sin embargo,  existe un método de reparación mucho más rápido y efectivo, la hidrodemolición. 

Retirar el hormigón dañado bajo el agua con agua a alta presión puede resultar extraño, y de hecho muy pocos conocen esta posibilidad. La hidrodemolición emplea un chorro de agua a alta presión que penetra en el entramado poroso del hormigón generando una alta tensión interna que, aunque se pierda de forma rápida, provoca en la zona más cercana a la superficie estallidos de pequeñas partículas.
Con un sistema robotizado y manejado por control remoto desde la superficie, es capaz de eliminar el hormigón del pilote con un único robot el equivalente a 10 buzos para realizar el mismo trabajo. Este hecho permite facilitar mucho el trabajo gracias a la rapidez de este sistema y sin ser peligroso para el operario.
Esta técnica no sólo puede ser empleada sobre pilotes verticales, sino también sobre pilotes inclinados debido al sistema de poleas empleado para subir y bajar la lanza sobre la superficie deseada.
Una vez limpia la superficie, observamos la gran calidad del trabajo obtenido, listo para ser reforzado y encamisado para hormigonar de nuevo, quedando una ejecución impecable y con las mismas características iniciales.
A continuación podéis ver un vídeo sobre las aplicaciones marinas que se pueden realizar con esta nueva técnica.

Si quieres saber más de todas las aplicaciones que tiene esta técnica puedes encontrarlo en www.hidrodemolicion.es



El equipo de HIDRODEMOLICIÓN