Problemas de fraguado por exceso de aditivos

Cuando se prepara la dosificación de un hormigón para que responda a unas determinadas características resistentes, se comienza definiendo la relación agua/cemento necesaria. Seguidamente se decide sobre la dosificación del agua teniendo en cuenta el asiento solicitado, el tamaño máximo de árido y las características del árido.
Este estudio de las dosificaciones se realiza, en la mayoría de los casos, para unas condiciones térmicas que mantengan los valores de dichas dosificaciones. La temperatura ambiente (tiempo frío o tiempo caluroso) incide sobre las características del hormigón fresco y puede influir decisivamente sobre las características y el comportamiento del hormigón endurecido.

Durante el proceso de fraguado y primeros días de endurecimiento se producen pérdidas de agua por evaporación, creándose una serie de huecos o capilares en el hormigón que disminuyen su resistencia.

Para compensar estas pérdidas y permitir que se desarrollen nuevos procesos de hidratación con aumento de resistencias, el hormigón debe curarse con abundancia de agua. Sin embargo, el hormigón empleado en obras in situ es un material muy sensible a las condiciones medioambientales afectando a su durabilidad.


Hormigonar en tiempo frío
Las condiciones de invierno, con temperaturas muy bajas, provocan heladas y someten al hormigón a ciclos hielo/deshielo.

Está demostrado que el hormigón no adquiere la resistencia necesaria cuando su fraguado y primer endurecimiento tiene lugar en tiempo de heladas debido a la acción expansiva del agua intersticial. El hormigón queda seriamente dañado si la primera helada le sorprende cuando su resistencia no ha alcanzado los 8 N/mm2.

Cuando el agua se congela en vez de evaporarse, obliga al hormigón a separarse a medida que el hielo se expande, sufriendo un aumento de volumen del 9%. Esto deja pequeñas grietas y espacios por toda la estructura de hormigón, reduciendo su capacidad para soportar la presión interna de tracción y las cargas elevadas. Este aumento de volumen destruye la estructura interna del material con pérdidas irreparables en la resistencia a larga duración.
Para hormigonar en tiempo frío es necesario mejorar la dosificación del hormigón, adoptando relaciones A/C lo más bajas posible, empleando mayor cantidad de cemento e incluso utilizando un aditivo adecuado. Todo ello con objeto de aumentar la velocidad de endurecimiento del hormigón y el calor de fraguado de la masa. Las burbujas de aire incorporado mediante el uso de un aditivo actúan como cámaras de disipación de ese aumento de volumen.

Hormigonar en tiempo caluroso
Al igual que ocurre con el hormigonado en tiempo frío, pueden ocurrir problemas en el fraguado del hormigón en tiempo caluroso.

Cuando se hormigona en los meses calurosos, con temperatura alta y humedad relativa baja, es necesario un buen curado, lo que no siempre está garantizado. Los potenciales problemas al hormigonar en estas épocas son: el aumento de la demanda de agua durante el amasado, el aumento de la velocidad de pérdida de consistencia del material, aumento de la velocidad de fraguado, etc.

El calor, la sequedad y el viento provocan una evaporación rápida del agua que trae consigo:
− Pérdidas de resistencia
− Fisuración superficial, y por tanto una más fácil entrada de agua y sustancias nocivas hacia el interior del hormigón
− Aumento de la retracción en las primeras edades
Por lo tanto, hay que adoptar medidas para impedir la evaporación del agua de amasado, especialmente durante el transporte, y para reducir la temperatura de la masa.

Los aditivos
Teniendo en cuenta estas condiciones extremas a la hora de hormigonar, es necesario el uso de aditivos. Los aditivos para el hormigón son sustancias que se añaden al hormigón para mejorar o modificar alguna de sus propiedades. En muchas ocasiones los aditivos son imprescindibles para poder llegar a obtener hormigón con las características adecuadas.
Según la actual norma UNE-EN 934-2, un aditivo es un “producto incorporado en el momento del amasado del hormigón en una cantidad no superior al 5% en masa con relación al contenido de cemento en el hormigón, con objeto de modificar las propiedades de la mezcla en estado fresco y/o endurecido".

Existen muchas variedades en lo que a aditivos se refiere. Sin embargo, todos provocan modificaciones en el hormigón si se supera la dosis permitida. Algunos aditivos suelen producir retrasos de fraguado a dosis superiores a las previstas, que se ven agravados si se está trabajando en tiempo frío. Otros, en las sobredosificaciones suelen producir una segregación del hormigón, ya que se produce una fluidificación excesiva y se rompe la cohesión del hormigón o las resistencias mecánicas pueden verse muy afectadas. La sobredosis de un retardante acentúa este efecto y produce un tiempo de fraguado anormalmente prolongado, con su consecuente pérdida de resistencia si finalmente no fragua como debería.
Es importante, por tanto, tener en cuenta que la durabilidad del hormigón no puede, en ningún caso, verse reducida por el empleo de aditivos.


Tanto por exceso de aditivos en las que se producen problemas de fraguado y no alcanza la resistencia exigida, así como la congelación del agua del hormigón o la evaporación excesiva del agua en tiempo caluroso, es necesario eliminar ese hormigón para volver a reponerlo.
Evidentemente, al intentar eliminar dicho hormigón, nos vamos a encontrar con la armadura de la estructura. Y aquí viene la gran pregunta, ¿cómo lo repararíamos de manera que no dañemos la armadura y se elimine únicamente el hormigón dañado dejando el sano intacto y con una rugosidad del soporte excelente para la nueva adherencia? La única solución que contempla todos esos cuidados a la hora de reparar y sin provocar vibración a la estructura es la hidrodemolición.

Los antiguos métodos de demolición rompen la armadura dañando la estructura, tanto en losas como en muros, provocando esto:
La hidrodemolición sustituye, por tanto, a los dañinos pistoletes que fisuran y dañan el soporte. Con tan solo agua a alta presión consigue eficazmente el saneo de todo el hormigón enfermo. Todo ello, sin causar vibraciones, fisuras y otros daños en el hormigón sano, que conllevarían nuevas intervenciones en un corto espacio de tiempo.

Si quieres saber más de todas las aplicaciones que tiene esta técnica puedes encontrarlo en www.hidrodemolicion.es


El equipo de HIDRODEMOLICIÓN

No hay comentarios:

Publicar un comentario