Eliminar el hormigón con hidrodemolición gracias a su porosidad

La porosidad es una característica importante del hormigón y de ésta  dependen en parte otras características como la resistencia a la compresión y la durabilidad. Un sólo poro aislado no produciría ningún efecto, pero en el hormigón, que es un material poroso, no es un solo poro, sino una infinidad de poros de distintos tamaños conectados entre sí para formar series o redes, a través de las cuales puede circular cualquier fluido. Esto hace que las características iniciales del hormigón puedan ser alteradas a través del tiempo. La porosidad es un factor que depende básicamente de la relación agua/cemento (A/C).
Además, la porosidad tiene efectos muy notables en dos características muy importantes del hormigón: la resistencia a compresión y la durabilidad. En ambas características se nota una relación inversa fundamentalmente con la porosidad.

La durabilidad es fuertemente amenazada por el agua que fluye a través de los sistemas de poros, que bien puede ir pura o llevar sustancias agresivas al hormigón y podrían alterar las características iniciales del mismo hasta llevarlo a su destrucción con el tiempo.
La resistencia a compresión se sabe que es el dato más relevante para diseñar. El hormigón tiene una alta resistencia a compresión, pero su resistencia a la tensión es 10 veces menor. 
Esa porosidad del hormigón endurecido es aprovechada por la tecnología de la hidrodemolición al penetrar el chorro de agua a presión en los poros. 

Si se utilizan los parámetros adecuados de presión y de caudal de agua, puede superarse la resistencia interna a la tensión del material provocando microestallidos superficiales que permiten su extracción controlada. En otras palabras, el agua busca el camino de menor resistencia, penetrando por los poros del material dañado y consigue romperlo a través de dos mecanismos generales separados: impacto directo en la superficie, y presurización de poros y cavidades en el hormigón.
Tras el uso de la hidrodemolición, la superficie resultante se presenta rugosa, siendo una de sus principales ventajas si ha de considerarse la necesaria adherencia que debe existir entre la antigua superficie que queda expuesta y el revestimiento que se aplique posteriormente. Esta técnica implica por lo tanto un proceso que proporciona una excelente superficie de unión para el material de reparación y/o las nuevas aplicaciones de recubrimiento.
La hidrodemolición no es efectiva por la fuerza y repetición de impactos, como las antiguas e indiscriminadas herramientas percutoras, sino por la generación de innumerables micro-estallidos, provocados por efecto de la presión del agua, en la superficie de determinados materiales porosos, como el hormigón. El resto de elementos internos de la estructura, como pueden ser armaduras, cables, tensores, etc. metálicos y no porosos permanecen intactos. Las armaduras, además, quedan libre de óxido y preparadas para su protección posterior. 
Además, las percutoras no llegan a superficies profundas, por lo que si el daño se encuentra ahí no lo repara, mientras que la hidrodemolición interviene en superficies profundas sin dañar lo que esté en buenas condiciones.

Si quieres saber más de todas las aplicaciones que tiene esta técnica puedes encontrarlo en www.hidrodemolicion.es 


Laura Llorente
Equipo de HIDRODEMOLICIÓN

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