Sustitución de juntas de dilatación con hidrodemolición

¿Por qué reparar las juntas de dilatación con hidrodemolición?
Aunque no todo el mundo se fija en ellas cuando vamos circulando por un puente, sí que las hemos notado al pasar por encima de ellas. Pero, ¿para qué sirven?

Introducción
Las juntas de dilatación permiten a las estructuras moverse libremente debido a las deformaciones impuestas, dando continuidad a la superficie de rodadura, no existiendo discontinuidad entre terraplenes y estructura o entre los diferentes tramos de éstas. Por tanto, las juntas de dilatación se disponen sobre discontinuidades estructurales resultando un elemento crítico desde el punto de vista funcional y de la conservación.

Sus funciones principales son las siguientes:


- Asegurar que los movimientos totales del puente se cumplan sin deteriorar los elementos estructurales.

- Asegurar la continuidad de la capa de rodamiento del puente para dar mayor confort a los usuarios vehiculares.

- Ser impermeables y evacuar las aguas sobre el tablero de forma rápida y segura.

El funcionamiento correcto de la junta de dilatación es importante para la durabilidad a largo plazo de un puente. Aparte de los requisitos de confort, resistencia y movimiento, las juntas han de ser estancas, evitando que el agua discurra a través de dichas discontinuidades estructurales. La falta de impermeabilidad de las juntas provoca numerosos e importantes daños sobre pilas y estribos debido a la frecuente circulación de agua. Entre los daños que se suelen producir, se encuentran las manchas y humedades, la corrosión de las armaduras con su consiguiente lajación y desconchón, el desarrollo de reacciones químicas patológicas en el hormigón debido al “vehículo” que produce el agua y la humedad en el desarrollo de estos daños, etc. 
Daños producidos por la circulación de agua a través de la junta de calzada
Evitar estos daños resulta sencillo a lo largo de la vida de los puentes, comenzando con la elaboración de adecuados detalles en la fase de proyecto, siguiendo con la correcta ejecución y puesta en obra de los mismos y finalizando con su adecuada conservación y respeto durante las operaciones de sustitución.

Sin embargo, las juntas de dilatación que se disponen en un puente para mitigar las consecuencias de los movimientos existentes que estarán permanentes durante toda su vida, suelen ser origen de problemas. Esto es debido a que restan monolitismo a la estructura, por lo que pueden generar algunas consecuencias como por ejemplo: 

- Mayor frecuencia y coste de las operaciones de conservación: Las juntas tienen una vida inferior a la del resto del puente. Además, es muy importante que las juntas de dilatación se instalen correctamente puesto que son elementos que exigen una colocación cuidadosa. Están sometidos a esfuerzos dinámicos sistemáticos, a los efectos de la intemperie y se colocan en zonas en las que se canaliza el agua que llega al tablero del puente. Por ello, son elementos vulnerables que exigen frecuentes y costosas reparaciones, identificándose como los que con más frecuencia son el origen de problemas en los puentes. A esto hay que añadir que la intervención para reparar o sustituir una junta es complicada y exige cortes de tráfico. 
- La mayor deformabilidad puede producir daños en los elementos auxiliares del puente y, en particular, en aceras, petos y barandillas, así como en la zona de estribos.
- Las discontinuidades generadas por las juntas provocan efectos dinámicos indeseables en los tableros que afectan tanto a las juntas como a la propia estructura del tablero al ser mayores los esfuerzos provocados por los impactos y mayor el riesgo de fatiga. 
Debido a estas consecuencias, es necesario un programa prioritario de evaluación, reparación o reconstrucción de juntas, como una necesidad en la preservación de las estructuras de los puentes y para dar un mejor confort y seguridad a los usuarios. Esto obligaría a una inspección de forma periódica de la junta así como de sus elementos componentes.

En función del resultado de la inspección, se seguirán una de las acciones que a continuación se relacionan: 

- No realizar ninguna acción

- Reparación

· Reapretado de fijaciones

· Reparación de bandas de transición

· Sustitución de la junta completa o de partes de la misma

Sustitución de la junta
Cuando durante una inspección (periódica o extraordinaria) se detecte algún daño, la reparación del mismo deberá realizarse de forma inmediata (en un plazo no superior a dos meses) para evitar su propagación.

El reemplazo de la junta de dilatación es similar a una nueva instalación, siendo la única diferencia que la antigua junta evidentemente debe ser primero eliminada así como la retirada previa de la losa adyacente a cada lado de la junta. La dimensión de estas franjas puede variar dependiendo de la cantidad de deterioro del hormigón adyacente a la junta, la inclinación de la estructura, o la distancia al pilar. 
El hormigón debe ser retirado en toda su profundidad, ya que es imprescindible que la junta pueda moverse libremente a través de toda la sección transversal del tablero del puente. Cualquier hormigón que esté en contacto o adyacente a la junta (menos de 5 cm), puede impedir el puente de expansión y dañar otros elementos de la estructura.

Sin embargo, hay que tener especial cuidado en esta retirada del hormigón debido a su armado, pudiendo ocasionar daños como los que se muestran en la foto.
La sustitución de las juntas de dilatación mediante hidrodemolición asegura la retirada del hormigón sin afectar a las armaduras existentes.
Gracias a la porosidad que presenta el hormigón endurecido, si se utilizan los parámetros adecuados de presión y de caudal de agua, puede superarse la resistencia interna a la tensión del material, provocando microestallidos superficiales que permiten su extracción controlada. En otras palabras, el agua busca el camino de menor resistencia, penetrando por los poros del material dañado, y consigue romperlo a través de dos mecanismos generales separados: impacto directo en la superficie, y presurización de poros y cavidades en el hormigón.
Además, tras el uso de nuestra técnica, la superficie resultante es rugosa, lo que supone una ventaja de cara a la necesaria adherencia del nuevo material que se le aplique. Superficie que presenta unas características ideales, como son:

Áridos intactos y lavados debido a la eliminación de la lechada. Los áridos que quedan expuestos suelen ser ideales para la adhesión de una nueva capa de hormigón. 

Armadura intacta. La técnica de la hidrodemolición no daña la armadura, sino que también limpia las varillas embebidas en el hormigón y las expone al ser eliminado el hormigón circundante y la posible capa de óxido que pudiesen presentar. Con este lavado, se diluye la concentración de iones de cloruro presentes en la superficie de adhesión.


Si quieres saber más de todas las aplicaciones que tiene esta técnica puedes encontrarlo en www.hidrodemolicion.es 


Laura Llorente
Equipo de HIDRODEMOLICIÓN